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Archive for the ‘Mensaje’ Category

Por: Teresa Vallés | Fuente: Catholic.net

Significado de la celebración

El Jueves Santo se celebra:

  •  La Última Cena.
  •  El Lavatorio de los pies,
  •  La institución de la Eucaristía y del Sacerdocio
  • La oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.

En la mañana de este día, en todas las catedrales de cada diócesis, el obispo reúne a los sacerdotes en torno al altar y, en una Misa solemne, se consagran los Santos Óleos que se usan en los Sacramentos del Bautismo, Confirmación, Orden Sacerdotal y Unción de los Enfermos.

En la Misa vespertina, antes del ofertorio, el sacerdote celebrante toma una toalla y una bandeja con agua y lava los pies de doce varones, recordando el mismo gesto de Jesús con sus apóstoles en la Última Cena.

a)Lecturas bíblicas:

Libro del Éxodo 12, 1-8. 11-14; Primera carta del apóstol San Pablo a los corintios 11, 23-26; Evangelio según San Juan 13, 1-15.

b)La Eucaristía

Este es el día en que se instituyó la Eucaristía, el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo bajo las especies de pan y vino. Cristo tuvo la Última Cena con sus apóstoles y por el gran amor que nos tiene, se quedó con nosotros en la Eucaristía, para guiarnos en el camino de la salvación.
Todos estamos invitados a celebrar la cena instituida por Jesús. Esta noche santa, Cristo nos deja su Cuerpo y su Sangre. Revivamos este gran don y comprometámonos a servir a nuestros hermanos.

c)El lavatorio de los pies

Jesús en este pasaje del Evangelio nos enseña a servir con humildad y de corazón a los demás. Este es el mejor camino para seguir a Jesús y para demostrarle nuestra fe en Él. Recordar que esta no es la única vez que Jesús nos habla acerca del servicio. Debemos procurar esta virtud para nuestra vida de todos los días. Vivir como servidores unos de otros.

d)La noche en el huerto de los Olivos

Lectura del Evangelio según San Marcos14, 32-42.:
Reflexionemos con Jesús en lo que sentía en estos momentos: su miedo, la angustia ante la muerte, la tristeza por ser traicionado, su soledad, su compromiso por cumplir la voluntad de Dios, su obediencia a Dios Padre y su confianza en Él. Las virtudes que nos enseña Jesús este día, entre otras, son la obediencia, la generosidad y la humildad.

Los monumentos y la visita de las siete iglesias

Se acostumbra, después de la Misa vespertina, hacer un monumento para resaltar la Eucaristía y exponerla de una manera solemne para la adoración de los fieles.
La Iglesia pide dedicar un momento de adoración y de agradecimiento a Jesús, un acompañar a Jesús en la oración del huerto. Es por esta razón que las Iglesias preparan sus monumentos. Este es un día solemne.

En la visita de las siete iglesias o siete templos, se acostumbra llevar a cabo una breve oración en la que se dan gracias al Señor por todo su amor al quedarse con nosotros. Esto se hace en siete templos diferentes y simboliza el ir y venir de Jesús en la noche de la traición. Es a lo que refieren cuando dicen “traerte de Herodes a Pilatos”.

La cena de pascua en tiempos de Jesús

Hace miles de años, los judíos vivían en la tierra de Canaán, pero sobrevino una gran carestía y tuvieron que mudarse a vivir a Egipto, donde el faraón les regaló unas tierras fértiles donde pudieran vivir, gracias a la influencia de un judío llamado José, conocido como El soñador.

Después de muchos años, los israelitas se multiplicaron muchísimo en Egipto y el faraón tuvo miedo de que se rebelaran contra su reino. Ordenó matar a todos los niños varones israelitas, ahogándolos en el río Nilo. Moisés logró sobrevivir a esa matanza, pues su madre lo puso en una canasta en el río y fue recogido por la hija del faraón.
El faraón convirtió en esclavos a los israelitas, encomendándoles los trabajos más pesados.

Dios eligió a Moisés para que liberara a su pueblo de la esclavitud. Como el faraón no accedía a liberarlos, Dios mandó caer diez plagas sobre Egipto.

La última de esas plagas fue la muerte de todos los primogénitos del reino.
Para que la plaga no cayera sobre los israelitas, Dios ordenó a Moisés que cada uno de ellos marcara la puerta de su casa con la sangre de un cordero y le dio instrucciones específicas para ello: En la cena, cada familia debía comerse entero a un cordero asado sin romperle los huesos. No debían dejar nada porque al día siguiente ya no estarían ahí. Para acompañar al cordero debían comerlo con pan ázimo y hierbas amargas. La hierbas amargas ayudarían a que tuvieran menos sed, ya que tendrían que caminar mucho en el desierto. El pan al no tener levadura no se haría duro y lo podían llevar para comer en el camino. Les mandó comer de pie y vestidos de viaje, con todas sus cosas listas, ya que tenían que estar preparados para salir cuando les avisaran.


Al día siguiente, el primogénito del faraón y de cada uno de los egipcios amaneció muerto. Esto hizo que el faraón accediera a dejar a los israelitas en libertad y éstos salieron a toda prisa de Egipto. El faraón pronto se arrepintió de haberlos dejado ir y envió a todo su ejército para traerlos de nuevo. Dios ayudó a su pueblo abriendo las aguas del mar Rojo para que pasaran y las cerró en el momento en que el ejército del faraón intentó pasar.

Desde ese día los judíos empezaron a celebrar la pascua en la primera luna llena de primavera, que fue cuando Dios los ayudó a liberarse de la esclavitud en Egipto.
Pascua quiere decir “paso”, es decir, el paso de la esclavitud a la libertad. El paso de Dios por sus vidas.

Los judíos celebran la pascua con una cena muy parecida a la que tuvieron sus antepasados en la última noche que pasaron en Egipto.

Las fiesta de la pascua se llamaba “Pesaj” y se celebraba en recuerdo de la liberación del pueblo judío de la esclavitud de Egipto. Esto lo hacían al llegar la primavera, del 15 al 21 del mes hebreo de Nisán, en la luna llena.

Los elementos que se utilizaban en la cena eran los siguientes:

  • El Cordero: Al salir de Egipto, los judíos sacrificaron un cordero y con su sangre marcaron los dinteles de sus puertas.
  • Karpas: Es una hierba que se baña en agua salada y que recuerda las miserias de los judíos en Egipto.
  • Naror: Es una hierba amarga que simboliza los sufrimientos de los hebreos durante la esclavitud en Egipto. Comían naror para recordar que los egipcios amargaron la vida sus antepasados convirtiéndolos en esclavos.
  • Jarose: Es una mezcla de manzana, nuez, miel, vino y canela que simboliza la mezcla de arcilla que usaron los hebreos en Egipto para las construcciones del faraón.
  • Matzá: Es un pan sin levadura que simboliza el pan que sacaron los hebreos de Egipto que no alcanzó a fermentar por falta de tiempo.
  • Agua salada: Simboliza el camino por el Mar Rojo.
  • Cuatro copas de vino: Simbolizan cuatro expresiones Bíblicas de la liberación de Israel.
  • Siete velas: Alumbran dan luz. Esta simbolizan la venida del Mesías, luz del mundo.

    La cena constaba de ocho partes:

1. Encendido de las luces de la fiesta: El que presidía la celebración encendía las velas, todos permanecían de pie y hacían una oración.

2. La bendición de la fiesta (Kiddush): Se sentaban todos a la mesa. Delante del que presidía la cena, había una gran copa o vasija de vino.
Frente a los demás miembros de la familia había un plato pequeño de agua salada y un plato con matzás, rábano o alguna otra hierba amarga, jaroses y alguna hierba verde.

Se servía la primera copa de vino, la copa de acción de gracias, y les daban a todos los miembros de la familia. Todos bebían la primera copa de vino. Después el sirviente presentaba una vasija, jarra y servilleta al que presidía la celebración, para que se lavara sus manos mientras decía la oración. Se comían la hierba verde, el sirviente llevaba un plato con tres matzás grandes, cada una envuelta en una servilleta. El que presidía la ceremonia desenvolvía la pieza superior y la levantaba en el plato.

3. La historia de la salida de Egipto (Hagadah) Se servían la segunda copa de vino, la copa de Hagadah. Alguien de la familia leía la salida de Egipto del libro del Éxodo, capítulo 12. El sirviente traía el cordero pascual que debía ser macho y sin mancha y se asaba en un asador en forma de cruz y no se le podía romper ningún hueso. Se colocaba delante del que presidía la celebración les preguntaba por el significado de la fiesta de Pesaj. Ellos respondían que era el cordero pascual que nuestros padres sacrificaron al Señor en memoria de la noche en que Yahvé pasó de largo por las casas de nuestros padres en Egipto. Luego tomaba la pieza superior del pan ázimo y lo sostenía en alto. Luego levantaba la hierba amarga.

4.Oración de acción de gracias por la salida de Egipto: El que presidía la ceremonia levantaba su copa y hacía una oración de gracias. Colocaba la copa de vino en su lugar. Todos se ponían de pie y recitaban el salmo 113.

5. La solemne bendición de la comida: Todos se sentaban y se bendecía el pan ázimo y las hierbas amargas. Tomaba primero el pan y lo bendecía. Después rompía la matzá superior en pequeñas porciones y distribuía un trozo a cada uno de los presentes. Ellos lo sostenían en sus manos y decían una oración. Cada persona ponía una porción de hierba amarga y algo de jaroses entre dos trozos de matzá y decían juntos una pequeña oración.

6. La cena pascual: Se llevaba a cabo la cena.

7. Bebida de la tercera copa de vino: la copa de la bendición.- Cuando se terminaban la cena, el que presidía tomaba la mitad grande de la matzá en medio del plato, la partía y la distribuía a todos los ahí reunidos. Todos sostenían la porción de matzá en sus manos mientras el que presidía decía una oración y luego se lo comían. Se les servía la tercera copa de vino, “la copa de la bendición”. Todos se ponían de pie y tomaban la copa de la bendición.

8. Bendición final: Se llenaban las copas por cuarta vez. Esta cuarta copa era la “Copa de Melquisedec”. Todos levantaban sus copas y decían una oración de alabanza a Dios. Se las tomaban y el que presidía la ceremonia concluía la celebración con la antigua bendición del Libro de los Números (6, 24-26).

Día de la Caridad:

En México, los obispos, han establecido que el Jueves Santo sea el día de la caridad. El objetivo de esto no es llevar a cabo una colecta para los pobres, sino mas bien el impulso de seguir el ejemplo de Jesús que compartió todo su ser.

Sugerencias para vivir esta fiesta:

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La primera vez que un Papa visita Capitol Hill: en el mundo golpeado por conflictos y fundamentalismo no hay que simplificar la realidad viendo solo buenos o malos. Que la política no se someta a la economía y a las finanzas. No nos espantemos por el número de inmigrantes, sino veamos sus rostros. Hay que defender la vida humana «en cada fase de su desarrollo»; la pena de muerte debe ser abolida. Mayores esfuerzos para combatir la pobreza y frenar el comercio de armas. Es necesario ayudar a la familia «amenazada, quizás, como nunca»

ANDREA TORNIELLI
Washington

Frente al mundo golpeado por los conflictos y el fundamentalismo, no hay que cometer el error de simplificar la realidad viendo solo ‘buenos’ y ‘malos’. La política no puede someterse a la economía y a las finanzas. No debemos dejarnos espantar por el número de inmigrantes, sino ver sus rostros. La vida humana debe ser defendida «en cada fase de su desarrollo», hay que abolir la pena de muerte. Mayores esfuerzos para combatir la pobreza en el mundo, sin olvidar a los pobres que viven fuera de nuestras casas. Hay que proseguir por el camino de reconciliación ya emprendido entre Estados Unidos y Cuba, dialogando y construyendo puentes. Para poner fin a los conflictos, hay que detener el comercio de armas. Es necesario ayudar a la familia «amenazada, quizás, como nunca».

Los cuatro modelos
Es una agenda que refleja los valores de los padres fundadores de la nación la que los miembros del Congreso escucharon de boca de Papa Francisco esta mañana en Washington, durante un largo y apasionado discurso. El primer Papa invitado a hablar en Capitol Hill trató de hablar directamente al corazón de Estados Unidos, proponiendo los modelos de cuatro grandes hijos suyos: «Una Nación es considerada grande cuando defiende la libertad», como hizo el presidente Abraham Lincoln, «cuando genera una cultura que permita a sus hombres ‘soñar’ con plenitud de derechos para sus hermanos y hermanas, como intentó hacer Martin Luther King»; cuando «lucha por la justicia y la causa de los oprimidos, como hizo Dorothy Day en su incesante trabajo; siendo fruto de una fe que se hace diálogo y siembra paz, al estilo contemplativo» del padre Thomas Merton.

Según la tradición, Francisco fue acompañado en el hemiciclo por el «speaker» del Congreso, John Andrew Boehner. Al tomar la palabra, el Pontífice dijo que él también es «hijo de este gran continente, del que todos nosotros hemos recibido tanto y con el que tenemos una responsabilidad común». Y recordó que «la actividad legislativa siempre está basada en la atención al pueblo», especialmente a los más vulnerables. «Quisiera hoy no sólo dirigirme a ustedes, sino con ustedes y en ustedes a todo el pueblo de los Estados Unidos», insistió, para «dialogar con miles de hombres y mujeres que luchan cada día para trabajar honradamente, para llevar el pan a su casa, para ahorrar y, poco a poco, conseguir una vida mejor para los suyos».

No dividir el mundo entre ‘buenos’ y ‘malos’

El mundo, dijo, es «es cada vez más un lugar de conflictos violentos, de odio nocivo, de sangrienta atrocidad, cometida incluso en el nombre de Dios y de la religión. Ninguna religión «es inmune a diversas formas de aberración individual o de extremismo ideológico. Esto nos urge a estar atentos frente a cualquier tipo de fundamentalismo de índole religiosa o del tipo que fuere». Pero, al mismo tiempo, hay que tener cuidado con otra tentación, advirtió Francisco: «el reduccionismo simplista que divide la realidad en buenos y malos; permítanme usar la expresión: en justos y pecadores». Es esta simplificación la que, en lugar de reconocer la complejidad del mundo, lo divide a toda prisa dos facciones: «El mundo contemporáneo con sus heridas, que sangran en tantos hermanos nuestros, nos convoca a afrontar todas las polarizaciones que pretenden dividirlo en dos bandos. Sabemos que en el afán de querer liberarnos del enemigo exterior podemos caer en la tentación de ir alimentando el enemigo interior. Copiar el odio y la violencia del tirano y del asesino es la mejor manera de ocupar su lugar. A eso este pueblo dice: ‘No’».

La respuesta correcta para resolver las crisis «económicas y geopolíticas de hoy» es la de «devolver la esperanza, corregir las injusticias, mantener la fe en los compromisos, promoviendo así la recuperación de las personas y de los pueblos». También en Estados Unidos es importante «que la voz de la fe, que es una voz de fraternidad y de amor, que busca sacar lo mejor de cada persona y de cada sociedad, pueda seguir siendo escuchada», porque es un «potente instrumento» en la lucha contra «nuevas formas mundiales de esclavitud, que son fruto de grandes injusticias que pueden ser superadas sólo con nuevas políticas y consensos sociales».

Que la política no esté al servicio de la economía y de las finanzas
Después de haber citado la Declaración de Independencia, Francisco observó: «si es verdad que la política debe servir a la persona humana, se sigue que no puede ser esclava de la economía y de las finanzas. La política responde a la necesidad imperiosa de convivir para construir juntos el bien común posible, el de una comunidad que resigna intereses particulares para poder compartir, con justicia y paz, sus bienes, sus intereses, su vida social».

Los rostros de los migrantes: «Muchos de nosotros éramos extranjeros»
Pensando en Martin Luther King y en su «sueño» de plenos derechos civiles y políticos para los afro-americanos, el Papa añadió: «En los últimos siglos, millones de personas han alcanzado esta tierra persiguiendo el sueño de poder construir su propio futuro en libertad. Nosotros, pertenecientes a este continente, no nos asustamos de los extranjeros, porque muchos de nosotros hace tiempo fuimos extranjeros. Les hablo como hijo de inmigrantes, como muchos de ustedes que son descendientes de inmigrantes». Francisco recordó que «trágicamente, los derechos de cuantos vivieron aquí mucho antes que nosotros no siempre fueron respetados», y reafirmó su «más alta estima y reconocimiento» por los indígenas americanos. «Aquellos primeros contactos fueron bastantes convulsos y sangrientos», pero, cuando el extranjero en medio de nosotros nos llama, no debemos repetir los pecados ni los errores del pasado.

Fue una alusión fuerte a los inmigrantes que tratan de entrar por la frontera con México; también en este continente hay «miles de personas que se ven obligadas a viajar hacia el norte en búsqueda de una vida mejor para sí y para sus seres queridos, en un anhelo de vida con mayores oportunidades. ¿Acaso no es lo que nosotros queremos para nuestros hijos? No debemos dejarnos intimidar por los números, más bien mirar a las personas, sus rostros, escuchar sus historias mientras luchamos por asegurarles nuestra mejor respuesta a su situación. Una respuesta que siempre será humana, justa y fraterna. Cuidémonos de una tentación contemporánea: descartar todo lo que moleste».

Proteger la vida, abolir la pena de muerte
El Papa citó la «regla de oro» evangélica: «Hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes». Una norma que indica una clara dirección. Hay que «tratar a los demás con la misma pasión y compasión con la que querríamos ser tratados. Busquemos para los demás las mismas posibilidades que deseamos para nosotros. Acompañemos el crecimiento de los otros como queremos ser acompañados. En definitiva: queremos seguridad, demos seguridad; queremos vida, demos vida; queremos oportunidades, brindemos oportunidades». Después Francisco habló sobre la «responsabilidad de proteger la vida en cualquier fase de su desarrollo» y sobre el compromiso para abolir la pena de muerte, como piden también los obispos del país.

La lucha contra la pobreza y la defensa del medio ambiente
En relación con la lucha contra la pobreza extrema, el Papa reconoce que se ha hecho mucho, pero dijo que «todavía se debe hacer mucho más», recordando «cuán cercanos a nosotros son hoy los prisioneros de la trampa de la pobreza». Y esta lucha debe ser afrontada con intervenciones principalmente en sus causas. Bergoglio dedicó gran espacio al uso correcto «de los recursos naturales», a la apropiada «aplicación de soluciones tecnológicas» y a la capacidad de orientar bien «el espíritu emprendedor», para construir «una economía que busca ser moderna pero especialmente solidaria y sustentable. Hay que hacer, insistió Bergoglio, un esfuerzo «valiente y responsable» para cambiar de dirección y evitar «las más grandes consecuencias que surgen del degrado ambiental provocado por la actividad humana». El Papa dijo confiar en el papel del Congreso y en el aporte de las instituciones de investigación y académicas de Estados Unidos.

Diálogo y reconciliación
Francisco, con una referencia implícita al «deshielo» con Cuba (también aplicable al tratado sobre la energía nuclear con Irán), reconoció los esfuerzos que se han realizado en los últimos meses y que ayudan a superar las históricas diferencias ligadas a dolorosos episodios del pasado». Cuando «países que han estado en conflicto retoman el camino del diálogo, que podría haber estado interrumpido por motivos legítimos, se abren nuevos horizontes para todos. Esto ha requerido y requiere coraje, audacia, lo cual no significa falta de responsabilidad». Un buen líder político, subrayó, es el que, «teniendo en mente los intereses de todos, toma el momento con un espíritu abierto y pragmático. Un buen político opta siempre por generar procesos más que por ocupar espacios».

Basta de guerras y comercio de armas
Estar al servicio del diálogo y de la paz «significa estar verdaderamente determinado a atenuar y, en último término, a acabar con los muchos conflictos armados que afligen nuestro mundo. Y sobre esto hemos de ponernos un interrogante: ¿por qué las armas letales son vendidas a aquellos que pretenden infligir un sufrimiento indecible sobre los individuos y la sociedad? Tristemente, la respuesta, que todos conocemos, es simplemente por dinero; un dinero impregnado de sangre, y muchas veces de sangre inocente. Frente al silencio vergonzoso y cómplice, es nuestro deber afrontar el problema y acabar con el tráfico de armas».

Apoyar a la familia amenazada
Y al final, la familia. «¡Cuán fundamental ha sido la familia en la construcción de este País! Y cuán digna sigue siendo de nuestro apoyo y aliento -exclamo el Papa. No puedo esconder mi preocupación por la familia, que está amenazada, quizás como nunca, desde el interior y desde el exterior. Las relaciones fundamentales son puestas en duda, como el mismo fundamento del matrimonio y de la familia. No puedo más que confirmar no sólo la importancia, sino por sobre todo, la riqueza y la belleza de vivir en familia».

Discurso al Congreso de Estados Unidos Papa Francisco

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¿ El matrimonio homosexual como derecho constitucional no tendrá consecuencias para la libertad religiosa de los ciudadanos?

Por: Benedetta Frigerio / Tempi.it | Fuente: Religión en Libertad

23 julio 2015

¿De verdad la sentencia del Tribunal Supremo que ha impuesto a todos los Estados Unidos el reconocimiento del matrimonio homosexual como derecho constitucional no tendrá consecuencias para la libertad religiosa de los ciudadanos?

Según la mayoría de los jueces favorables al veredicto, ha observado el jefe de los jueces John Roberts en su “dissenting opinion” , se «prevé que los creyentes podrán seguir “defendiendo” y “enseñando” su visión del matrimonio», porque «la Primera Enmienda tutela la libertad de “ejercer” la religión». ¿Cómo acabará el “vive y deja vivir” sobre el que se rige desde siempre el multiculturalismo americano?

David Crawford, profesor de teología moral, de derecho de la familia y de bioética en elInstituto Juan Pablo II de Washington, dice a Tempi.it que en América ya se respira «un clima totalitario», no dudando en llamar de este modo lo que está sucediendo a causa también de la «rendición silenciosa de los católicos» a la condición de «irrelevancia» imaginada para ellos por el poder.

Según Crawford, a los cristianos les queda sólo una posibilidad: «el martirio de la desobediencia, de la comunión y del abandono del individualismo, para la salvación de la fe y del mundo».

-Profesor Crawford, ¿cómo se ha llegado a la negación de cosas que deberían ser evidentes para todos?

-Ante todo, este cambio no es fruto del voto popular, sino de la decisión de un puñado de jueces. Aunque nos tenemos que preguntar cómo es posible que las presiones radicales de la revolución sexual, empezada en los años sesenta, hayan pasado a ser dominantes: ¿cómo es posible que en pocos años tantas personas hayan llegado a ser incapaces de reconocer lo que es obvio?

»La razón la encontramos en un proceso político y moral, muy anterior a la revolución sexual, que empezó con la modernidad: Descartes puso en duda la realidad sustituyendo el ser con la voluntad humana. Para él el cuerpo ya no era una parte estructural de la persona, sino un accesorio material; de este modo, dejó de tener un sentido y un fin determinante para el espíritu. A causa de esta separación se ha llegado a la negación de la diferencia sexual como factor determinante de la persona.

»La línea trazada por Descartes prosiguió con Bacon y Locke según los cuales la comunidad humana, en primer lugar la familia, no está fundada sobre la ley natural sino sobre un contrato artificial, exclusivamente dependiente de la voluntad cambiante del sujeto: en este visión, la comunidad y la familia ya no tienen ninguna protección objetiva del poder y de la ley positiva impuesta por la mayoría.

»Antes de la sentencia, en los Estados Unidos ya se había asistido a una serie de casos, algunos de ellos clamorosos, de personas aisladas despedidas y asaltadas por los medios de comunicación por ser consideradas “homófobas” por el simple hecho de tener una determinada visión del matrimonio. ¿Qué pasará ahora que el matrimonio entre personas del mismo sexo se ha convertido en un derecho constitucional?

»Antes de la sentencia muchos servicios y comercios que se habían negado a participar activamente en ceremonias entre personas del mismo sexo habían sido cerrados tras ser obligados a pagar multas o ser denunciados. El arzobispo de San Francisco, Salvatore Cordileone, ha sido sometido a un campaña de odio por haber pedido a las escuelas católicas seguir la enseñanza de la Iglesia en lo que concierne a la moral.

»El estado de Indiana, tras una violenta presión por parte de los lobbies económicos, ha retirado la ley para proteger la objeción de conciencia. Varias personas, entre las cuales periodistas, docentes, empleados, militares, han sido despedidas por haber expresado su opinión sobre la familia.

»Ahora todo esto se convertirá en la norma porque ninguna empresa, escuela o institución pública podrá oponerse a esta nueva ideología sin ser considerada un enemigo del orden público. Por consiguiente, los cristianos tendrán dos opciones: o adaptarse o ser excluidos de la escena pública.

-¿Cómo es posible que un país nacido de hombres que huían de un poder que limitaba su libertad haya llegado a imponer una “dictadura del pensamiento único”?

-La ideología de género necesita que quién no la acepte sea considerado un beato intolerante. Todo esto es posible por lo que hemos mencionado antes: la distorsionada visión moderna acerca de qué es el ser humano y cuál es su destino. Si uno piensa que su destino depende de él mismo y no de un Creador, automáticamente el enemigo es aquel que quiere poner límites a su voluntad. Por consiguiente, la visión católica debe ser excluida del discurso público, lo que es realmente grave; la consecuencia de esto será la infelicidad y la destrucción de muchas personas.

»Sin embargo, hasta hace poco disentir estaba admitido.
La nueva ideología ha conseguido que se acepte una analogía falsa, que hace coincidir la lucha contra la segregación racial del movimiento de los derechos civiles de los años sesenta con la lucha de la liberalización de la homosexualidad. De este modo, también las escuelas y las instituciones privadas, que en esos años fueron obligadas a aceptar a personas de raza distinta, hoy estarán obligadas a admitir como algo normal la homosexualidad. Es evidente que el error está en la premisa, aceptada siempre a causa del equívoco moderno, porque si la raza es una característica innata, la homosexualidad en cambio es una inclinación que desemboca en un comportamiento elegido.

-En Estados Unidos asistimos a la creciente intrusión del Estado en diversos ámbitos. Basta pensar en el Obamacare, la reforma sanitaria de Obama, que prevé la obligación para todos los que ofrecen un empleo de ofrecer a sus empleados seguros médicos que incluyan el aborto y la anticoncepción. ¿Cómo justifica estas “invasiones” la opinión pública estadounidense, que ha sido siempre hostil al estatalismo?

– Creo que todo forma parte de la misma ideología totalitaria. La argumentación a favor de estas acciones es la misma que encontramos en la base de las motivaciones adoptadas por los cinco jueces del Tribunal Supremo que han decidido la sentencia sobre el matrimonio homosexual. También esto es fruto de la gran desintegración de la razón a causa de la cual ya no entendemos cuál es el fin de la persona y de la sexualidad: si se acepta que el fin principal del acto sexual ya no es la procreación, entonces los métodos anticonceptivos no sólo son legítimos, sino un derecho que hay que garantizar para todos. Lo mismo vale para las uniones homosexuales.

-¿Existe una alternativa a la adaptación a la corriente dominante?

-Es evidente que estamos entrando en un periodo verdaderamente difícil. Debemos ser conscientes de que nos costará ser católicos en los Estados Unidos, pero también en otros países occidentales. La alternativa a la rendición silenciosa o al compromiso es la desobediencia civil. Creo que nosotros, para no desaparecer o convertirnos al mundo, tenemos una única posibilidad: ser mártires, es decir, testimonios de la verdad incluso a costa de una tremenda persecución.

-«Yo moriré en la cama, mi sucesor morirá en la cárcel y su sucesor morirá mártir en una plaza pública». Esta célebre frase del cardenal de Boston, Francis George, ¿es realista?

-Sería demasiado fácil: emergería el carácter totalitario de esta ideología, que en cambio tiene un método peor. Como ha anunciado incluso el gobernador republicano de New Jersey, Chris Christie, si los sacerdotes, por ejemplo, se negaran a celebrar los “nuevos” matrimonios serían sencillamente privados de la posibilidad de hacerlo con efectos civiles. Todo así parece más aceptable y aparentemente indoloro.

-¿No ve usted ninguna posibilidad de diálogo?

-Con las personas sí. Pero hay que ser realistas: se puede dialogar sólo con quien está dispuesta a hablar y esto es algo imposible con un poder político que obedece a grupos de presión que no tienen ninguna intención de renunciar al propio objetivo totalitario. Debemos preguntarnos: ¿es razonable que el cuerpo sea sólo un artefacto biológico reducible a la voluntad o al deseo? Hay una tendencia a reducir el problema del ennoblecimiento de la homosexualidad a una cuestión moral, pero es más radical y profunda. El problema es sobre todo antropológico, un equívoco sobre qué es el ser humano.

-¿La desobediencia civil es un camino que se puede recorrer?

-Será necesario recorrerlo, porque nuestra vocación de cristianos es el amor al mundo: por lo tanto, tenemos que defenderlo recordando y reconduciéndolo a Dios. Y, como el Señor, tenemos que considerar la posibilidad del martirio que no es necesariamente el de la muerte en la cruz. Creo que las nuevas generaciones podrán conservar la fe sólo si la comunidad cristiana se une en esta lucha por la verdad, porque solos es imposible resistir frente a un poder tan violento.

-¿Piensa en las minorías creativas de las que hablaba el Papa Benedicto XVI?

-No pienso que como cristianos podemos retirarnos del mundo, aceptando un orden mundial legal que niega la creación y la verdad. Tolerar este régimen en silencio sería una traición a nuestra vocación de amor. Debemos ser testigos a toda costa. Por esto debemos reforzar la familia, la vida comunitaria, la vida de los movimientos eclesiales como Comunión y Liberación, por ejemplo. Y debemos educar, sin callar jamás la verdad y dirigiéndonos siempre al mundo, hacia el que tenemos una responsabilidad histórica.

-Parece una llamada a la conversión ésta que hace usted.

-Debemos convertirnos y, por lo tanto, profundizar la fe, renovarla. Debemos abandonar el individualismo y, por consiguiente, reforzar la oración y el sacrificio. Porque el modernismo nos ha afectado también a nosotros: hemos empezado a estar satisfechos de nuestra fe y a pensar que la cruz no era una parte tan necesaria de la misma. Y nos hemos debilitado: para salvar al mundo debemos imitar a Cristo y llevar la cruz con Él. La alternativa es rechazarla, apoyando al poder y perdiendo definitivamente la fe.

Lea aquí más historias sobre los efectos anti-libertad de la ideología de género, el lobby gay y la redefinición del matrimonio

(Traducción del italiano de Tempi.it por Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares)

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La Iglesia hoy | sección

Francisco en la fiesta de la Epifaní­a: Custodiemos la fe con la santa ‘astucia’

En la solemnidad de la Epifanía del Señor, el papa Francisco ha celebrado esta mañana, a las 10 horas, la Santa Misa en la basílica vaticana.

A continuación les ofrecemos el texto completo de la homilía que el santo padre ha pronunciado después de la proclamación del Evangelio y el anuncio del día de Pascua, que este año se celebrará el 20 de abril.

«Lumen requirunt lumine». Esta sugerente expresión de un himno litúrgico de la Epifanía se refiere a la experiencia de los Magos: siguiendo una luz, buscan la Luz. La estrella que aparece en el cielo enciende en su mente y en su corazón una luz que los lleva a buscar la gran Luz de Cristo. Los Magos siguen fielmente aquella luz que los ilumina interiormente y encuentran al Señor.

En este recorrido que hacen los Magos de Oriente está simbolizado el destino de todo hombre: nuestra vida es un camino, iluminados por luces que nos permiten entrever el sendero, hasta encontrar la plenitud de la verdad y del amor, que nosotros cristianos reconocemos en Jesús, Luz del mundo. Y todo hombre, como los Magos, tiene a disposición dos grandes “libros” de los que sacar los signos para orientarse en su peregrinación: el libro de la creación y el libro de las Sagradas Escrituras. Lo importante es estar atentos, vigilantes, escuchar a Dios que nos habla. Como dice el Salmo, refiriéndose a la Ley del Señor: «Lámpara es tu palabra para mis pasos, / luz en mi sendero» (Sal 119,105). Sobre todo, escuchar el Evangelio, leerlo, meditarlo y convertirlo en alimento espiritual nos permite encontrar a Jesús vivo, hacer experiencia de Él y de su amor.

En la primera Lectura resuena, por boca del profeta Isaías, el llamado de Dios a Jerusalén: «¡Levántate, brilla!» (60,1). Jerusalén está llamada a ser la ciudad de la luz, que refleja en el mundo la luz de Dios y ayuda a los hombres a seguir sus caminos. Ésta es la vocación y la misión del Pueblo de Dios en el mundo. Pero Jerusalén puede desatender esta llamada del Señor. Nos dice el Evangelio que los Magos, cuando llegaron a Jerusalén, de momento perdieron de vista la estrella. No la veían más.

En especial, su luz falta en el palacio del rey Herodes: aquella mansión es tenebrosa, en ella reinan la oscuridad, la desconfianza, el miedo. De hecho, Herodes se muestra receloso e inquieto por el nacimiento de un frágil Niño, al que ve como un rival. En realidad, Jesús no ha venido a derrocarlo a él, ridículo fantoche, sino al Príncipe de este mundo. Sin embargo, el rey y sus consejeros sienten que el entramado de su poder se resquebraja, temen que cambien las reglas de juego, que las apariencias queden desenmascaradas. Todo un mundo edificado sobre el poder, el prestigio y el tener, entra en crisis por un Niño. Y Herodes llega incluso a matar a los niños: «Matas el cuerpo de los niños, porque el temor te ha matado a ti el corazón» – escribe san Quodvultdeus (Sermón 2 sobre el SímboloPL 40, 655). Es así. Tenía miedo y, por este miedo, ha enloquecido.

Los Magos consiguieron superar aquel momento crítico de oscuridad en el palacio de Herodes, porque creyeron en las Escrituras, en la palabra de los profetas que señalaba Belén como el lugar donde había de nacer el Mesías. Así escaparon al letargo de la noche del mundo, reemprendieron su camino y de pronto vieron nuevamente la estrella, llenándose de «inmensa alegría» (Mt 2,10).

Un aspecto de la luz que nos guía en el camino de la fe es también la santa “astucia”, que también es una virtud. Ellos, con esta santa astucia, han custodiado la fe. También nosotros debemos custodiar la fe ante una oscuridad disfrazada de luz. El demonio se viste de ángel de luz muchas veces. A nosotros nos toca custodiar la fe de los cantos de sirena. La fe es una gracia y un don. Nos toca custodiarla con la santa astucia, con la oración y con la caridad. Se trata de esa sagacidad espiritual que nos permite reconocer los peligros y evitarlos. Los Magos supieron usar esta luz de “astucia” cuando, de regreso a su tierra, decidieron no pasar por el palacio tenebroso de Herodes, sino marchar por otro camino. Estos sabios venidos de Oriente nos enseñan a no caer en las asechanzas de las tinieblas y a defendernos de la oscuridad que pretende cubrir nuestra vida. Es necesario acoger en nuestro corazón la luz de Dios y, al mismo tiempo, practicar aquella astucia espiritual que sabe armonizar la sencillez con la sagacidad, como Jesús pide a sus discípulos: «Sean sagaces como serpientes y simples como palomas» (Mt 10,16).

En esta fiesta de la Epifanía, que nos recuerda la manifestación de Jesús a la humanidad en el rostro de un Niño, sintamos cerca a los Magos, como sabios compañeros de camino. Su ejemplo nos anima a levantar los ojos a la estrella y a seguir los grandes deseos de nuestro corazón. Nos enseñan a no contentarnos con una vida mediocre, de “poco calado”, sino a dejarnos fascinar siempre por la bondad, la verdad, la belleza… por Dios, que es todo eso en modo siempre mayor. Y nos enseñan a no dejarnos engañar por las apariencias, por aquello que para el mundo es grande, sabio, poderoso. No nos podemos quedar ahí. No podemos contentarnos con las apariencias, con la fachada. Tenemos que ir más allá, hacia Belén, allí donde en la sencillez de una casa de la periferia, entre una mamá y un papá llenos de amor y de fe, resplandece el Sol que nace de lo alto, el Rey del universo. A ejemplo de los Magos, con nuestras pequeñas luces buscamos la Luz. Busquemos la Luz y custodiemos la fe. Así sea.

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Autor: Zenit | Fuente: Zenit
No ceder nunca al pesimismo y transmitir la sabiduría a los jóvenes
El papa Francisco exhorta a los cardenales al saludarles en la sala Clementina
Ciudad del Vaticano, 15 de marzo de 2013 (Zenit.org) H. Sergio Mora

papa_francisco_iEl papa Francisco recibió esta mañana a los 114 cardenales electores en la sala Clementina, situada en el Palacio Apostólico, en el Vaticano en un encuentro relativamente informal.

Les saludó uno a uno, intercambiando algunas palabras que se veía no eran una formalidad, sino conociéndoles y abriendo las puertas para la colaboración de ellos.

Al inicio del encuentro el papa dirigió algunas palabras a los presentes: “El período dedicado al cónclave –dijo- fue cargado de significado, no solamente para el Colegio de Cardenales, sino también para todos los fieles. En estos días hemos sentido de manera sensible el afecto y la solidaridad de la Iglesia universal, así como el cariño de tantas personas que, incluso no compartiendo nuestra fe, miran con respeto y admiración a la Iglesia y a la Santa Sede”.

“Desde cada rincón de la tierra –prosiguió el papa Bergoglio- se levanta con fervor y de manera coral la oración del pueblo cristiano por el nuevo papa, y mi primer encuentro con la multitud que llenaba la plaza de San Pedro estuvo cargada de emoción”.

El papa Francesco recordó la “sugestiva imagen del pueblo orante y lleno de gozo aún impresa en mi mente” y quiso manifestar “mi sincero reconocimiento a los obispos, sacerdotes, y personas consagradas, a los jóvenes, las familias y los ancianos por su cercanía espiritual, tan tocante y ferviente”.

El santo padre agradeció a los cardenales por su trabajo durante la sede vacante a los cardenales Angelo Sodano y Tarcisio Bertone, “por su premurosa obra en esta delicada fase de transición”, y al cardenal Giovanni Battista Re, “que fue nuestro jefe en el cónclave: ¡Mil gracias!”.

Se recordó de los purpurados enfermos y entre ellos al cardenal argentino Jorge María Mejía,bibliotecario emérito de la Santa Sede,que sufrió recién un infarto y está internado.

Reiteró su afecto con “un pensamiento lleno de gran afecto y profundo agradecimiento a mi antecesor Benedicto XVI, que en estos años de pontificado ha enriquecido y dado vigor a la Iglesia con su magisterio, su bondad, su guía, su fe, su humildad y su mansedumbre que quedarán como patrimonio espiritual para todos. El ministerio pietrino vivido con total dedicación, tuvo en él un intérprete sabio y humilde, con la mirada siempre fija en Cristo, Cristo resucitado, presente y vivo en la eucaristía. Le acompañarán siempre nuestra fervorosa oración, nuestro incesante recuerdo, nuestro perenne y afectuoso reconocimiento. Sentimos que Benedicto XVI encendió en el profundo de nuestros corazones un fuego: este seguirá a arder, porque será alimentado por su oración, que sostenerá a la Iglesia en su camino espiritual y misionero”.

Añadió que este encuentro “quiere ser casi una prolongación de la intensa comunión eclesial vivida en este período.

Animados por un profundo sentimiento de responsabilidad y sostenidos por un gran amor por Cristo y por la Iglesia, hemos rezado juntos, compartiendo fraternamente nuestros sentimientos, nuestras experiencias y reflexiones. En este clima de gran cordialidad” que “ha facilitado la docilidad de la acción del Espíritu Santo” “que es quien hace la unidad entre las diferencias, no en la igualdad sino en la armonía”. El “Paraclito que nos da a cada uno de nosotros carismas diversos, nos une en esta comunidad de Iglesia que adora al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”.

Y añadió: “Estimulados también por la celebración de Año de la Fe, todos juntos, pastores y fieles, nos esforzaremos en responder fielmente a la misión de siempre: llevar a Jesucristo al hombre y conducir el hombre hacia Jesucristo”.

Y citó las enseñanzas de Benedicto XVI: “Es Cristo quien guía a la Iglesia por medio de su Espíritu”.

Y exhortó: “No cedamos nunca al pesimismo, a la amargura que el diablo nos ofrece cada día: no cedamos al pesimismo y al desánimo. Tenemos la firme certeza que el Espíritu Santo da a la Iglesia, con su soplo fuerte, el coraje de perseverar y buscar nuevos métodos de evangelización”.

Porque “la verdad cristiana es atrayente y persuasiva, porque responde a la necesidad profunda de la existencia humana” y el anuncio de Cristo “es válido hoy como lo fue al inicio del cristianismo”.

“¡Queridos hermanos, Fuerza! La mitad de nosotros estamos en la vejez: la vejez y me gusta decirlo es la dede de la sabiduría de la vida”.

“Los viejos tienen la sabiduría de haber caminado en la vida, como el viejo Simeón, la anciana Ana en el Templo. Es justo esta sabiduría la que les hizo reconocer a Jesús. Donemos esta sabiduría a los jóvenes: como el buen vino, que con los años se hace mejor, donemos a los jóvenes la sabiduría de la vida. Me viene a la mente aquellos que un poeta alemán decía de la vejez: “Es ist ruhig, das Alter, und fromm”: es el tiempo de la tranquilidad y de la oración. Y también de dar a los jóvenes esta sabiduría”.

En fin, concluyó con esta oración: “A la potente intercesión de María, nuestra Madre, Madre de la Iglesia, confío mi ministerio y vuestro ministerio. Bajo la mirada materna, que cada uno de nosotros pueda caminar alegre y dócil a la voz de su Hijo divino, reforzando la unidad, perseverando concordemente en la oración y testimoniando la genuina fe en la presencia continua del Señor. Con estos sentimientos –¡son verdaderos!– con estos sentimientos, os imparto de corazón la bendición apostólica, que extiendo a vuestros colaboradores y a las personas confiadas a vuestro cuidado pastoral”.

(15 de marzo de 2013) © Innovative Media Inc.

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Mensaje Benedicto XVI

benedictoxviQueridísimos hermanos, Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado.

Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice. Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.

Vaticano, 10 de febrero 2013

BENEDICTUS PP. XVI

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